Fuera de órbita

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Nah, si yo no soy un selenita:
Si ni aullo por plenitudes menstruales,
ni me crecen pelos en la lengua,
ni mi estado se anima con las mareas.

Nah, si a la nueva no la registro:
Si ni cuando crece me cosecho,
ni cuando mengua me germino,
ni cuando llena me alumbra suficiente.

Nah, si yo no he sido cosmonauta:
Si ni he plantado mi bandera,
ni la he pisado en pasos cortos,
ni guardo rocas extrañas como muestras.

Nah, si al final,
ella y yo sólo tenemos en común los cráteres,
el lado oscuro,
y el haber girado tanto tiempo como una mosca
buscando el centro de tus gravedades.

Buenos Aires, 27 de julio de 2013

Aporía de Basilio

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Del otro lado del andén hay una luz que espera,
yo la miro cada tanto y me sonríe
como quien recién me reconoce.

Del otro lado del café hay una luz que me acompaña,
yo la miro sin parar y me rutila
vacilante de nostalgias y utopías.

Del otro lado de mis labios hay una luz que me acaricia,
yo le devuelvo incandescente y me encandila
la claridad que me destella.

Cómo penetrar el mar sin apagarla,
cómo sostenerla lenta en el vacío,
cómo sobrevivir cuando se extingue
y escapar callado
cuando más la necesito.

Buenos Aires; 24 de julio de 2013

El fin de la nostalgia

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No pestaño una lágrima,
ni siquiera un puchero cargado de reptantes cocodrilos.
No reprimo la gota salpicada vacilante
de desdicha entre mis párpados quebrados.

No bostezo un silencio,
ni siquiera un sueño atravesado de inspiración profunda.
No sostengo el delirio congelado indiferente
de amargura entre mis cejas despobladas.

No disimulo una sonrisa,
ni siquiera un rictus agridulce de la boca para afuera.
No sostengo la mueca franca acartonada
de tristeza entre mis dientes amarillos.

Será que tu ausencia ya no es aquel látigo con anzuelos.
Será esta extraña sensación de libertad la que me cauteriza.
Será que empiezo a entender de una vez que no pudo ser y ya,
y listo.

Buenos Aires; 18 de julio de 2013

Darse de baja

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Ella es un cigarro partido que se fuma con ahínco perdiendo el aire,
subiendo de a dos los escalones,
corriendo el colectivo.

Ella es una lista de supermercado incompleta, mutilada, confusa,
un salario que pospone su sueño,
y una sube.

Ella es una tarjeta de crédito caduca con la única deuda que su propia renovación le exige,
y unas monedas por si acaso.



Buenos Aires; 11 de julio de 2013

Gris neutro

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Soy un si yo fuera,
he sido un si no fuese,
seré un de no haber sido;
el fracaso es mi única constancia,
la latencia es el aire que respiro,
el reproche es el sonido de mis pasos.

Todas las mañanas sueño con romper el viento,
todas las tardes me angustio,
todas las noches me asfixio. 

En cada primavera hay mil hojas caídas como canas,
en cada invierno hay mil ausencias como remotos calores,
en cada otoño florece alguna planta venenosa.

Parezco ser lo que puedo,
parezco nomás,
y me conformo.


 Buenos Aires; 01 de julio de 2013

Condición necesaria

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Deberé viajar con las nubes,
condensar el tiempo en minúsculas gotas
de mercurio.

Hoy hubo una neblina espantosa hasta bien tarde,
la autopista vomitaba las luces sobre ruedas
y la humedad se cortaba en fetas gruesas
como una mortadela transpirada.

Hoy quise hacerme humo de una vez
en el puente enrejado sin sombras,
y evaporar los baches sucios putrefactos
que me estancan.

Deberé viajar con las nubes,
equilibrar en parciales la suma de presiones
que aclimato.

Siempre una gota más rebalsa y desagota,
siempre el temple variable del aforo engaña
infeliz al destino de una aguja.

Siempre el fiel de la balanza enajenada
tiembla el pulso a la espera de sentencias firmes,
de piedra en el agua y corona y glup
y círculos eternos que brotan sin orilla.

Deberé viajar con las nubes,
vaporizar cada instante de esta hemorragia
deshidratada.

Evaporarse es el único modo
ya a esta altura del puente sobre la autopista,
tan lejos del mar,
inundado de asfalto y hormigón armado hasta los dientes,
envuelto en circunstancias tejidas tapiadas de amalgama,
que no alcanzan a filtrar de este cuerpo frío,
el ahogo necesario y sublimante
que me flote hasta tus costas.

Evaporarme y hacerme nube,
viajar variable a la velocidad del viento,
padecer las tormentas circundantes,
las calmas eternas de la noche despejada,
las alturas anoréxicas del recuerdo,
la brumosa cercanía del peligro a la tierra sedienta
que me atrapa.

Deberé viajar con las nubes,
llegar allí un mes cualquiera sin aviso,
precipitarme intenso sobre tu cabeza descubierta
de sorpresa tropical y aguacero vespertino,
recorrerte rotunda completa y para siempre,
derretido en tu cuello
como un pálpito humectante.

Y entre mis restos,
entre mis gotas salpicadas de azogue perpetuo y ceniza,
confiar de un roce tuyo hasta volverme piel,
pellizcar el sueño en lo profundo de la carne,
fundir de un abrazo este cristal de huesos rotos,
besar de un soplo el anhelo suspendido en una nube,
y pulverizar la distancia de una vez por todas,
si es que te alcanzan, para entonces, todavía,
mis palabras tenues derramadas en tu oído.

Buenos Aires; 12 de junio de 2013

Desagradecimiento

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Qué hacen tus manos trayéndome de vuelta,
déjame ahí,
donde el sol deshiela los pastos
cenizos en turquesas blandas.

Qué hacen tus ojos asustándose de frente,
no te puedo ver,
si acaso percibo la bruma del mar
como nubes derretidas en la arena.

Qué hace tu voz despertándome sin muerte,
tengo miedo,
preferir el vacío indoloro interminable
del ahogo que me salvas sin un beso.

Buenos Aires; 08 de junio de 2013