Elementos para la refutación del modelo binario

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No es que me signifiques menos tanto o más como me significantes,
ni que tu imagen se me acústica como una idea persistente.

Tu beso de lengua no habla, se sabe, porque no lo necesita,
y tus motivaciones,
me desequilibran el sistema hasta la afasia.

Buenos Aires, 24 de julio de 2014

Verborragia

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El silencio, te dije,
me reprime verbos clandestinos,
me atraganta palabras en los lagrimales
hasta la última migaja de luz
ultravioleta
entre el velador y tu espalda.

Ya sé,
que tenemos edad suficiente para saber que no sabemos nada,
que los verbos son a veces pactos malignos del equívoco desmesurado,
que los tiempos determinan los modos,
y viceversa,
también,
todo lo contrario;
como si evadir ciertas voces me aclarasen la garganta
o los sentidos,
como si los años y los protocolos al final sirvieran para algo
que no sea
encontrarte.

Y aun así.

Una vez, te dije,
no te lo repito más,
todavía.

No creas que el verbo es el núcleo formal de mi discurso,
ni siquiera puede designar adecuadamente las copulas semánticas,
menos aun la que tu voz fecunda en mi memoria
como un derrame de sintagmas
en esta consabida catarata barroca de paradigmas y oraciones largas;
menos todavía aquellas otras crispadas de amperios sin resistencia
que se descargan de tu cintura
hasta mí,
tierra ceniza sedienta de sismos
e inundaciones.

Pero en fin.

Apago la luz, te dije,
y en silencio no te digo nada,
por ahora.

Adormecido mañana,
quizás furtivo balbuceante en el entresueño pretexto,
habré de romper la cautela sugerida por tus nervios
y en medio de tu abrazo cándido y desnudo,
no podré evitar la palabra que me estalla no más infinitiva,
que te estremece,
que me tienta y nos propone
conjugarnos.

Buenos Aires, 21 de julio de 2014

Apicultora

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Ya quisieran las abejas el enjambre de aguijones que acarician mi garganta untada de tus nervios.
Ya quisiera la reina alimentarse de tus manos sin culpas objetivas de su clase u otros vicios de la monarquía.
Ya quisieran los zánganos pretender obreras sin catástrofes ideológicas.
Ya quisiera la colmena apreciar la neblina que empaña los vidrios de tu biblioteca.

Yo no sé, 
yo sólo abro el frasco y en cada cucharada,
disfruto el espasmo de todos tus sueños,


Buenos Aires, 15 de julio de 2014

Carestía

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Me falta una rodilla,
un menisco de memoria que acaricio
en el aire
de cada semáforo rojo.

De regreso,
todavía en la humedad su perfume
y su voz en mis laberintos,
mi mano se hunde sin poder tocarla,
y echa de menos
su reflejo.

Buenos Aires, 06 de julio de 2014

Hasta mañana

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Pensaba en vos, en La noche de Galeano, en la canción de Serrat y en mi insomnio (en ese orden).
Y en que hoy sólo me han quedado dos horas y media para soñarte.

Buenos Aires, 02 de julio de 2014

Agrimensura

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Oiga pionera,
usted si que sabe
ponerse a tiempo el uniforme justo, 
llevar la blusa casta blanca por dentro,
calzar la saya larga con tirantes de razón,
ceñir su pañoleta bipolar de antaño, 
y su anillo.

Oiga pionera,
usted si que sabe
marchar segura a paso de revista,
izar su pierna sobre el asta de su pierna
alzar su puño hasta su pecho sin un roce,
y chapotear sus pies sobre charcos livianos, 
sin mojarse.

Oiga pionera,
usted si que sabe 
cantar el himno de mañana a la tarde,
conmemorar efemérides en actos matutinos,
mirar atenta firme al frente sin reojos,
tomar distancia con su mano extendida, 
y olvidarme.

Buenos Aires, 09 de agosto de 2012