Carestía

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Me falta una rodilla,
un menisco de memoria que acaricio
en el aire
de cada semáforo rojo.

De regreso,
todavía en la humedad su perfume
y su voz en mis laberintos,
mi mano se hunde sin poder tocarla,
y echa de menos
su reflejo.

Buenos Aires, 06 de julio de 2014

Hasta mañana

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Pensaba en vos, en La noche de Galeano, en la canción de Serrat y en mi insomnio (en ese orden).
Y en que hoy sólo me han quedado dos horas y media para soñarte.

Buenos Aires, 02 de julio de 2014

Agrimensura

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Oiga pionera,
usted si que sabe
ponerse a tiempo el uniforme justo, 
llevar la blusa casta blanca por dentro,
calzar la saya larga con tirantes de razón,
ceñir su pañoleta bipolar de antaño, 
y su anillo.

Oiga pionera,
usted si que sabe
marchar segura a paso de revista,
izar su pierna sobre el asta de su pierna
alzar su puño hasta su pecho sin un roce,
y chapotear sus pies sobre charcos livianos, 
sin mojarse.

Oiga pionera,
usted si que sabe 
cantar el himno de mañana a la tarde,
conmemorar efemérides en actos matutinos,
mirar atenta firme al frente sin reojos,
tomar distancia con su mano extendida, 
y olvidarme.

Buenos Aires, 09 de agosto de 2012

Cortito y al pie

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No te pienso suavizar con caracola,
si la ambigüedad de la concha
me viene como anillo al dedo;
si total,
ya me dieron ganas de mandarte bien lejos,
al carajo,
allá donde no puedo verte
ni en pintura.

Yo no sé cual fue el pedestal o el pozo
que me construiste,
pero hay algo ahí con las alturas que no sé,
no te convence.

Y capaz tenés razón, 
al final,
¡Qué más quisiera yo que ser Bukowsky y mandarte bien a la mierda!

Buenos Aires, 19 de mayo de 2014

Asimilarte

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Para Elizabeth Chorubczyk, in memoriam.

Poner el mundo en palabras y ayudar a la memoria, sí, eso y un poco más, quizás. Procesar el mundo en palabras y dejar registro, más bien, digerir el mundo como pequeñas partículas, como nutrientes ordenados desde un plato blanco como una hoja. Masticar palabras y tragar, de nuevo, y así, hasta que todo lo de afuera nos sea de una vez propio: Sustancia, cuerpo, materia ordenada por sintagmas, por tiempos verbales y conjugaciones irregulares, por toda esa morfología que nos refleja los contornos, la espalda y los espejismos. 

Escribir, en fin, eso, me sucede como una huella necesaria de mi propio metabolismo, el extralímite material del pensamiento y la idea que gota a gota me rebalsan, en el centro de aquella otra ansiedad inevitable por plasmar lo intangible. Escribir, ahora mismo, desconociendo la ausencia que me espera como un resorte en la almohada, la noticia ya a esta altura inevitable y la parálisis que provocan el espanto y el acontecimiento rotundo. 

Entonces el silencio, la falta de palabras y la desnutrición en el espejo condicionado por la brevedad de las biografías. ¿Cómo romper la lengua sin habla y sin contradicciones? ¿Cómo provocar la náusea hasta el extremo del vértigo sin recaer en la bulimia de los gritos que me nacen en la boca del estómago? ¿Acaso el llanto resulta el significante preciso, el homónimo extraverbal de la angustia?

Deberé atar bien mis cuerdas deshaciendo los nudos de la incoherencia explícita del mundo que esta noche, me arrebata sin sentido la imagen acústica del tiempo y me deja hecho un reguero de nociones vagas cementadas en el piso. Deberé asimilar los contextos físicos como piedras ausentes y sentarme ahí, sedimentado en el medio de la traza que me marca indeleble como una lengua primitiva. Deberé aprender los fonos con un nuevo alfabeto, inventar un abecedario definitivo como muelas de juicio, y luego sí, escribir, y todo eso.

Buenos Aires, 26 de marzo / 23 de abril de 2014

Muchedumbres

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Sobre el parque,
un perro atormenta el cardumen de palomas
en otoño,
todavía las hojas se aferran a los tallos
con los dientes,
se desgarra una jauría de pirañas
con bulimia
y así,
qué más,
quizás mañana,
vomiten hormigas los plantígrados
sin invierno,
patinen un rebaño exprimido de elefantes colgados
entre telas,
arañas cincelen el balance inoxidable
del acero
y así,
sin más,
desde el vidrio,
se empeñe el reflejo espontáneo
en condiciones,
de calcar la hojalata de los sueños
con sardinas,
en bandadas zambullidas a destiempo
aproximado
y así, 
de más,
se adelanten las agujas cíclopes ciegas
en perspectiva,
de hundirse la piara de lobos a nado
sincronizado,
con todo el absurdo de tu imagen
desterrada
y así,
no más.

Buenos Aires, 16 de abril de 2014